sábado 21 de noviembre de 2009

Sonetos cinematográficos (reposición)


(Capítulo X del libro “Nace tu cuerpo en mis labios)

Estos once sonetos están inspirados formalmente en el cine, tanto en directores como en actores/actrices, tomando títulos de películas para formar algunos de sus versos, sin embargo su contenido nada tiene que ver con dichos personajes, son esencialmente sonetos de amor y desamor.

Aviso: Estos sonetos ya fueron publicados en el mes de Abril uno a uno y con las imágenes de las carátulas de cada una de las películas que en ellos se mencionan.

Forman parte de los primeros sonetos con los que me atreví -tienen ya unos cuantos años-, cuando yo era un indocumentado en esto de los sonetos, por lo que su técnica es un tanto deficiente. Su métrica de endecasílabos es más o menos correcta (alguna sílaba se me habrá escapado, seguro); su rima no se ajusta a la rima clásica (ABBA ABBA) en todos ellos, ya que algunos tienen una rima más moderna que cambia de un cuarteto al siguiente; y el tercer elemento característico de un soneto que es la uniformidad de su acentuación interna, en esta serie es prácticamente inexistente, excepto en los sonetos (I) y (XI) cuyos versos he corregido más recientemente para adecuar su técnica a los tres elementos nombrados anteriormente: métrica, rima y tono acentual.

Para aquellos que les interese profundizar un poco más en la técnica del soneto os dejo el siguiente enlace:
http://poesiavirtual.com/index.php?ir=reglas/ritmo.html


(I) Alfred Hitchcock

La ventana indiscreta de tus ojos
a un vértigo me lleva, desolado,
a un frenesí festivo y alocado,
a una psicosis de colores rojos

encadenados en un mar de hinojos,
atados con la soga del pasado.
La cortina rasgada del pecado
de entre los muertos siembra sus arrojos.

Los pájaros trinaron por tu ausencia,
y me envolvió la sombra de una duda.
¿Qué mano miserable urdió la trama?

¿Dices que es juego sucio mi querencia
si yo confieso la verdad más cruda?
Recuerda que yo quise ser tu llama.
..
..
..

(II) Pedro Almodóvar

Carne trémula, locura encendida,
átame a tu piel en noches desiertas.
Laberinto de pasiones tan ciertas
como esta flor desgarrada y herida.

La flor de mi secreto a ti debida
se acabó marchitando ante tus puertas;
se oyen tacones lejanos: abiertas
pisadas se alejan en plena huida.

Matadora de un sueño atroz y triste:
¿por qué te alejaste en tan mala hora
dejando un rastro de infernal incesto?

Aún me pregunto ¿por qué te fuiste?
¿dónde estarán tus besos ahora?
¿pues qué he hecho yo para merecer esto?
.
.
.
(III) Charles Chaplin

Ni tú eres una mujer de París,
ni aún menos yo un rey en Nueva York,
nunca digas que fui el gran dictador,
que apenas soy el canto de un malvís.

¿Qué fue de aquella tarde en el andén,
de los tiempos modernos de verdad?
Se apagaron las luces de ciudad
cuando te subiste al último tren.

Por el túnel del olvido cruzamos
cuando la noche oscura nos cegó:
tal vez fuimos dos extraños, tú y yo.

La quimera del oro que soñamos
en su propio lamento se fundió:
¡sí que somos dos extraños, tú y yo!
.
.
.
(IV) Luis Buñuel

La muerte en este jardín ya no es muerte,
es la vía láctea a falta de errata,
un gran casino con fichas de plata,
es más que vida en manos de la suerte.

Tierra sin pan es yerma tierra inerte,
un perro andaluz sin plaza ni dueño,
el ángel exterminador de un sueño:
así es la aurora de jamás tenerte.

Bella de día y de noche tú has sido,
subida al cielo siempre desabrido.
Tú, en una cárcel de oro, yo penando.

Abismos de pasión por ti he sentido
que sólo fueron clavos de un olvido.
La ilusión viaja en tranvía, yo andando.
.
.
.
(V) Bernardo Bertolucci

¡¿Que si es bella...?! A mí me lo parece,
tiene un aire de belleza robada,
prohibida, oculta, sensual, velada,
como una raíz que germina y crece.

Ante un pequeño Buda en su aposento
sólo amistad juramos aquel día,
y muchas tardes de melancolía
en su hombro encontré el mejor sustento.

Tiempos después nos ardió la pasión,
en amor y rabia unidos a coro,
y olvidé la promesa antaño dada.

Pero hoy, bajo la luna de neón,
-aunque estaba y está casada- añoro
el cielo protector de su mirada.
.
.
.
(VI) Woody Allen

Sueños de seductor fueron los míos,
que no llegaron a ningún buen puerto,
sombras y niebla, corazón desierto,
días de radio con noches de fríos.

Bogart besando, pasiones y bríos,
Manhattan al fondo, ¡ay! sueño despierto,
y en mis interiores sólo un mar muerto
de amores que nacen muriendo impíos.

Llega Septiembre con toda su calma,
repleto de acordes y desacuerdos,
y otra mujer me roba incluso el alma.

Poderosa Afrodita, a ti te invoco,
y huyendo aprisa de tantos recuerdos,
escapo corriendo y haciendo el loco.
.
.
.
(VII) Billy Wilder

“¡Con faldas y a lo loco!”, dijo el viento,
cuando te vio salir de madrugada,
y hasta le pareció que eras un hada
escapando de un hermoso cuento.

Vacío quedó el apartamento
después de tantos (un, dos, tres) adioses,
y desde el crepúsculo de los dioses
ni habrá guerra, ni tampoco tormento.

¡Bésame, tonto!”, fue tu despedida,
y en bandeja de plata un dulce beso
cambió perdición por fuente de vida.

Ahora, en la lejanía, una bella
foto, en primera plana, me hace preso
de tus noches y tus días sin huella.
.
.
.
(VIII) Luchino Visconti

Acógeme en tus brazos de repente,
en tu cuerpo que huele y sabe a rosa,
que yo quiero aguantar la suave losa
de tu abrazo tierno mas inocente.

Desnuda ya mi cuerpo lentamente,
no seas tímida, obsesión hermosa,
y con tus alas, tibia mariposa,
condúceme a tu sexo incandescente.

Bellísima luz en las noches blancas
que dibuja tu cuerpo en pleno cielo:
bronceado, desnudo, en flor y en celo.

En los bajos fondos dos voces francas
se hacen confidencias junto a la hoguera:
la tierra tiembla cuando el cielo espera.
.
.
.

(IX) Leonor Watling

Más allá del deseo y sus confines,
en la espalda de Dios, perdido y solo,
abatido como Ulises por Eolo,
deseando acampar en tus jardines.

En tu cuerpo, que es tu todo y mi nada,
en mi vida sin mí, que es tu belleza,
gritaré alegre al fin ¡adiós tristeza!
cuando pueda alojarme en tu morada.

Quiero mudar mi alma a tu ciudad,
explorar tu piel y tu firmamento,
recorrerte sin prisas ni maldad.

En la ciudad de horizontes cercanos
son de mar, son de espuma, sol y viento
los jardines colgantes de tus manos.
.
.
.
(X) Victoria Abril

Yendo hacia ti por camino seguro,
te encontraré en la noche más hermosa,
esposa y amante, sirena y diosa,
a solas contigo en el cielo oscuro.

A solas contigo en el cielo oscuro,
clamando ante tus puertas más preciosas:
entre las piernas, jazmines y rosas
mezclan sus hojas trepando tu muro.

Tan mal me acostumbraste a tus placeres
que si faltas un día, ya te añoro:
mis ojos no entienden de otras mujeres.

Y ahora te diré sin más decoro,
que tú siempre has sido, serás y eres
mi muchacha de las bragas de oro.
.
.
.
(XI) Javier Bardem

Antes de que anochezca no habrá nada,
ni espanto, ni pasión, ni aún locura,
no quedará ni llanto ni amargura
antes de que anochezca tu mirada.

Mas cuando se despierte la alborada
en los días contados de ternura,
entre el mar de tus ojos, mi ventura
navegará hasta hallar la piel amada.

Cuando florece el sol y boca a boca
amanecen los cuerpos tan dispuestos:
nunca es cuerdo el amor que a diana toca.

Tú, mar adentro, y yo, bajel flotante;
amantes, invisibles, siempre prestos:
sedientos de placer por un instante.
.
.

jueves 5 de noviembre de 2009

Espejo interior

Capítulo VII de mi libro "Nace tu cuerpo en mis labios"

(Una mirada al interior de uno mismo)

_____________ Índice _______________

(1) Yo soy un hombre como otro cualquiera,

(2) enfrascado en labor que está perdida,
(3) con la palabra cual arma homicida,
(4) dispuesto para el juicio que me espera.

(5) Seré mi propio juez, aunque no quiera,
(6) investigando en la raíz herida
(7) que ya atraviesa piel, razón y vida,
(8) envenenada flecha traicionera.

(9) Yo, que fui carcelero de un lamento,
(10) en cárcel de otros sueños atrapado,
(11) hoy vengo para hacer un testamento.

(12) Aquí estoy, tan rendido y tan dispuesto,
(13) desnudo de alma y cuerpo, casi airado,
(14) cautivo en tu presencia, siempre presto.

_____________________________________

(1)


Yo soy un hombre como otro cualquiera,
un ser al que gobiernan sus instintos,
que serán tan iguales o distintos
como los que cualquier otro tuviera.

Los días nacerán, la noche espera,
las horas pasarán cual laberintos;
sus alargadas sombras son extintos
deseos que arderán sin fe certera.

Para morir, sin duda, hemos nacido,
sin saber cuál será la hora concreta,
que la vida es pasión, lucha y olvido.

Cuando llegue la hora más secreta,
la parca nos dirá justo al oído:
¡ven y juntos crucemos esa meta!

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(2)


Enfrascado en labor que está perdida
porque siendo enemigo el propio ser,
es tanta la locura y padecer,
que nunca acabará la propia huida.

Pero la hora ya está por sí cumplida,
el día pronto empieza a verdecer,
y aunque no queda tiempo que perder
retrasaré el final de la partida.

Que no quiero escapar sin hoy decirte
lo que desde muy dentro te he sentido,
pero nunca he querido malherirte.

Libre eres de quedarte o bien de irte,
que aunque tú no querrás prestar oído
mis manos aquí están para escribirte.

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(3)

Con la palabra cual arma homicida,
que fue veneno y voz en mi garganta,
voz que grita, que llora, ríe y canta,
y es sangre venenosa de hambre fluida.

Es la palabra un arma bien curtida
en absurda batalla en la que espanta,
letra tras letra y llanto a llanto, tanta
fe, tanta decepción rota y herida.

¿Quién de nosotros dos quebrantó esa
fidelidad que juntos prometimos?
Sin remedio, mi piel en ti está presa,

presa del alma, preso el llanto, fuimos
un campo herido en tierra yerma, desa-
sosiego eterno del que siempre huimos.

_____________________________________

(4)

Dispuesto para el juicio que me espera
recontaré mi pena más amarga,
que es una tormentosa y más que larga
espera sin destino y sin barrera.

Desterrado de un sueño, soy ramera
que se vende, arrastrando dura carga
que me aplasta, me asola y ya me embarga,
expulsado de un lecho sin frontera.

Te lo pagué con creces, tú lo sabes,
en vano he sido esclavo de tu acento,
que por ser, demasiado fue ese precio.

Me cerraste tu alcoba con mil llaves
cuando necesitaba más aliento,
y tan sólo me diste tu desprecio.

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(5)

Seré mi propio juez aunque no quiera,
aunque no quiera, soy juez y soy parte,
y clavaré muy alto mi estandarte
sin saber todavía qué me espera.

Sin saber todavía qué me espera,
ni el precio que tendré que disputarte,
que tú siempre has tenido muy buen arte
para hundirme en tus fauces, alma fiera.

Pero no creas que podré salvarme
por ser juez y castigo así reunidos,
de tu abrazo no puedo ya escaparme.

Un castigo mayor será imposible,
de por vida estaremos tú y yo unidos
en tu presencia cruda e invisible.

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(6)

Investigando en la raíz herida
-¿por qué das fruto lleno de amargor,
árbol cuya madera fue dolor?-
vomito sangre pero escupo vida.

Una raíz soy en la tierra hundida
de aquel rosal de tan marchita flor,
soy canto mudo, triste ruiseñor,
soy filo de la espada en carne hendida.

Se alzan verdosas ramas hasta el cielo
para buscar tus rayos, sol ardiente,
y solamente encuentran desconsuelo.

Pasan las horas, pasará mi suerte,
llegan las sombras y alzará su vuelo
envuelta en nieblas la sombría muerte.

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(7)

Que ya atraviesa piel, razón y vida
con su rejón de muerte, lentamente,
esa impávida sombra tan demente
anunciando una triste despedida.

Si me voy, ya no importa; concebida
estaba tal idea en mi presente,
que hace tiempo me ronda ya impaciente,
por más que fuese amarga y repetida.

En verdad hace tiempo que me fui,
como formando parte de una lenta
agonía muy lenta, al fin huí.

Y tú, con la mirada desatenta,
que parece fue ayer cuando sentí
que de mí no te das ninguna cuenta.

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(8)

Envenenada flecha traicionera
¿quién tensó tu arco, qué mano fue, quién?
Bien de mi piel herida, de mi piel bien
¿es la muerte quien abre mi frontera?

Flecha que acaso buscas, lastimera,
alma y razón a tu medida, ven,
será mi alma de tul y de satén
quien marcará tu senda tan certera.

¿Cuándo llegará el tiempo de quererte
sin piedad, sin descanso ni amargura,
sin el miedo ancestral, locura inerte?

¿Cuándo terminará tanta locura
de extrañar y sentir, oh dulce muerte,
reflejada en mi aura tu figura?

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(9)

Yo, que fui carcelero de un lamento
alimentando en sueños cada día
la pasión encerrada y muy sombría
que ayer por fin sentía y hoy no siento.

Yo, que nunca dejé marchar momento
de llanto ni amargor, cruel tiranía,
cuando al partir sentí que te perdía,
¿podré recuperar al fin tu aliento?

Mía es la culpa, cruel la sinrazón,
de un tiempo que pasando fue dolor,
mías las dudas de este corazón.

Mío es el canto, tuyo es el perdón,
mías las nubes negras de color,
que si hoy llueve, ya ves: lágrimas son.

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(10)

En cárcel de otros sueños atrapado,
que si míos no son, tuyos tampoco,
que son de un viento alborotado y loco
que entre risas y llantos fue malcriado.

En cárcel de mis sueños, condenado
a batallas que matan poco a poco,
y si en esta partida no me enroco
indefenso me quedo en tu costado.

Frente a frente, sin vernos nos miramos
día tras día en este eterno juego
que tú y yo siempre heridos afrontamos.

Como actores en larga y cruel escena
nos odiamos y amamos sin apego,
que a veces mi alma ríe, y otras pena.

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(11)

Hoy vengo para hacer un testamento
sin apenas fortuna ni otras miras,
que sólo el corazón tengo hecho tiras.
A quien quiera heredar este lamento

le dejo mil estrellas al momento,
le dejo mis recelos y mis iras,
le dejo cuatro sueños, cien mentiras,
le dejo un grito ronco, no violento.

Y a ti, que igual que yo, dolor, te llamas,
mi duplicado ser, que no he sabido
si al fin me odias, maldito, o si me amas;

que eres feroz enemistad del alma,
mi vivo espejo, quédate mi olvido,
mi último sueño en esta tarde calma.

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(12)

Aquí estoy, ya rendido y ya dispuesto,
envuelto en soledad tan fantasmal
que no sabré apreciar si es bien real
o es falsedad de torpe manifiesto.

Levantando mis blancas manos gesto
pasiones, grito como un animal,
olvidado del bien, olvido el mal,
y despierto en un mundo contrapuesto.

Los recuerdos perdidos ¿dónde van?
¿a un lugar soleado o bien sombrío?
¿Alguna vez, sin miedo, volverán?

Y este día que acaba... es tan umbrío.
No se van mis fantasmas, aquí están.
Llegó la noche, noche. Tengo frío.

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(13)

Desnudo de alma y cuerpo, casi airado
comienza pronto el Día su mañana,
amanece en su hora más temprana
desnudo de alma y cuerpo, casi alado.

Sueña volar con su amor más soñado,
con sus horas baldías, su desgana,
y herido en plena tarde se desgrana
su canto más amargo y desgarrado.

Tan fieles y alejados los amantes
se miran muy despacio Noche y Día
soñando con penumbras de oro y plata.

Buscan sus labios besos incesantes,
pero herida la Noche le decía:
márchate, que de amor, tu luz me mata.

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(14)

Cautivo en tu presencia, siempre presto,
decidido a enfrentarme cara a cara
y dejar atrás toda esta algazara,
que tú y yo de enemigos no es honesto.

Porque tú fuiste yo, yo soy tú, el resto
es una sensación vacía y rara
de vivir prisionero en una clara
irrealidad, en homicida incesto.

¿Cómo voy a escapar de esta prisión
que se encuentra en mí mismo contenida
si soy lanza, herida, piel y aguijón?

Porque tú eres el alma y yo la pena,
caminaremos juntos en la vida,
que si tú eres mi sangre, yo, tu vena.



viernes 30 de octubre de 2009

Un brindis, un lamento, un adiós.

-
(El brindis)

Un brindis en tu nombre M. J.
que me supiste a flor de un sólo día,
a sexo infiel y a melancolía,
a traicionero olvido y a derrota.

Brota de mi alma y turbia en mi alma brota
la pasión que tuvimos, fuerte y fría,
el ardor de la piel que nos latía.
Brindo por ti, mas con el alma rota.

Por tu pelo, crisol de un sol dorado,
por un sueño que murió y no ha nacido,
por pasiones impías y secretas.

Por tu cuerpo, que tanto he deseado,
-¡qué suertudo el cabrón de tu marido!-
y ¡olé! por ese par de lindas tetas.


(El lamento)

Si te miro a los ojos desespero,
desespero en aquel atardecer,
desespero por otra vez saber
que si miro a tus ojos, yo me muero.

En la frontera del sexo te espero;
te espero para nunca más volver
a tropezar volviéndome a caer
en el abismo de ningún “te quiero”.

Grito y callo en inútiles intentos.
Río (por no llorar), me contradigo.
Te deseo y te olvido, mas me otoño.

Voy y vengo de llantos en lamentos.
Si me preguntas qué pasa, te digo:
¡joder, es este puto amor, qué coño!


(El adiós)

No me busque tu cielo de falsía,
que yo ahí tengo prohibido el paso,
ni tampoco me busques en un vaso
vaciado de alcohol y de herejía.

Búscame en el infierno y en la orgía
de recordar tus besos, y de paso
bórrame la memoria, por si acaso
me emborracho de amarte todavía.

Ni tan borracho yo te quiero ahora
ni tan cuerdo me has querido a mí,
mujer maldita, cruel, embaucadora.

Ya que tienes marido, tararí,
pídele a él los caprichos, “mi señora”,
que este esclavo no pringa más por ti.

jueves 22 de octubre de 2009

Mi nombre es cualquier nombre

--------------------------"Me llamo barro"
--------------------------(Miguel Hernández)
-
Mi nombre es cualquier nombre,
ninguna voz es mi voz,
mis sueños, sólo eso, sueños,
prisiones mis versos son:
cadenas que me encadenan,
sirenas mudas
que olvidaron su canción,
sus cánticos, como alaridos,
son puñales suicidas de la razón,
destronados ayeres
que ya nunca serán hoy.

Vine de la nada más inmensa
y a la misma nada voy.
Vine solo, desnudo, errante, cansado,
en silencio.
Y así,
en silencio,
cansado, errante, desnudo y solo
me voy.

¿Acaso no veis mis manos
temblorosas de pavor?
¿No escucháis los latidos
de este torpe corazón?
¿Acaso no estáis ciegos
¡sí, ciegos! tan ciegos
como lo estoy yo?

Llamadme hambre,
fuego,
sombra;
llamadme viento,
lluvia, trueno,
ardor.

Llamadme estiércol,
tierra estéril,
y también marchita flor.

Llamadme, si queréis, cobarde,
embustero,

don nadie,
perro, torpe,
hombre, tonto, nada,
llamadme pobre soñador.

Cortad mi cuerpo en pedazos,
arrancadme el corazón,
para nada me sirve ahora,
que en mi destierro
uno y uno no son dos;
enterradme en cualquier esquina,
bajo un sol abrasador,
que encharquen mil aguaceros
la tierra que me cubrió,
pero que nadie me llame barro,
eso nunca,
eso no,
que esa palabra hermosa
no la debo pronunciar yo.

Ya no quiero más palabras,
se me quiebra hasta la voz;
mudas quedarán mis letras
en el olvido de un rincón.

Sean estos versos que escribo
mi testamento
y mi dolor:
albaceas os nombro a todos
de esta torpe ensoñación.


Y cuando ya me haya ido,

derrotado,
desnudo,
vacío
y solo,
sin decir siquiera adiós,
entonces
podréis llamarme poeta
y también embaucador,
al fin y al cabo ¿qué importa?
¿Qué importa lo que soy?

.

domingo 18 de octubre de 2009

Otoño

Poema compartido con Alodia (Blog Vientos azules)

Cuando los vientos sean azules por decreto
y levante el telón de las horas la nostalgia,
sólo entonces,
hará su testamento
el otoño.

Cuando el mar se niegue a bañarnos
con sus olas
y se acorten los senderos de la tarde,
sólo entonces,
nos calará hasta los huesos
el otoño.

Cuando el cielo se ponga cuesta arriba
y el purgatorio sea tan sólo una quimera,
sólo entonces,
nos traerá una lluvia de colores
el otoño.

Y si calienta el sol, pero tenemos frío,
y los sueños olvidan sus propios horizontes,
entonces y sólo entonces,
habrá llegado a nuestras vidas
el otoño.

(Emilio)

Y una vez llegue con su fuerza
y su piel naranja,
a todos nos arrastrará,
con sus dedos de hálito
impenitente.

Silenciará nuestros sueños,
cosidos con trenzas de castaño,
vulnerables,
tan vulnerables como el viento
que todo lo lleva.

Me arrebatará el calor de los besos.
El rojo encendido
de los recuerdos que duelen
como marionetas.

Y tu vendrás a rescatarme,
bajo el peso de la luna verde,
que relumbra mil veces
en la delgada noche.
Vendrás, sí, en una pausa
casi desmayada.


(Alodia. Blog Vientos azules)

domingo 11 de octubre de 2009

¡No!

-------------------- "No me contéis más cuentos"
-------------------- (León Felipe)
.
Que nadie me llame poeta.
¡No!
Que yo nunca quise serlo.

Necesito arrancarme los dedos,
ser un clown leonfelipesco;
quiero abolir las mentiras,
y repudiar los engaños
y que no escriban

ni de amores
ni de ausencias,
los muñones secos
de mis manos.

Que nadie me llame poeta,
sólo soy un hombre
atormentado,
lleno de fantasmas
y miedos.
Atormentado.
¡Sí!
Atormentado.

Cuento miserias por cientos,
por docenas
vendo estragos,
por mil versos encendidos
hipoteco mi alma
al diablo.

En las vacías cuencas
de mis ojos,
anidan dos buitres leonados,
uno, negro como el carbón,
el otro
tiene plumaje blanco;
cada noche en la penumbra
enfrentan sus picos
afilados
y se entregan a la suerte
cual gladiadores
y esclavos;
hunden sus uñas en mi pecho,
me desgarran
de arriba abajo;
entre dolores y espasmos,
casi muero
desangrado;
se me encogen las entrañas,
grito,
...grito,
.......grito,
.............pero grito en vano;
........sangro,
...lucho,
olvido,
pero todo es en vano.

¡Todo en vano!

Ni despertar siquiera puedo,
todo mi cuerpo
¡todo!
es un hilacho,
mis venas no tienen sangre,
que tan sólo

tienen llanto.
Me revuelvo hecho jirones,
respirar
es un milagro;
abatido
entre lamentos
ya no puedo soportarlo.
Cada noche
muero y muero,
y el morir
me sabe amargo,
cada día me maldigo
y el camino
se hace arduo.

Cuando al fin
abro los ojos,
y los abro, al fin y al cabo,
solo encuentro,
ateridos,
estos versos desolados.

Que nadie me llame poeta.
¡No!
Que yo no quiero serlo.

.

domingo 4 de octubre de 2009

Si pudiera... Volar

Colaboración a dúo con Elsa del blog "Los viajes de Elsa"

Si pudiera

Si pudiera amor volar tus cometas.
Si pudiera hoy callar las esperas,
más allá del cielo que ahora te sueña
mañana sería, en silencio, estrella.
¡Ay amor, si pudiera…!
Si pudiera ahora, si contigo fuera,
sin ti no estaría abriendo la puerta
de este río inmenso que moja
mi pena.
¡Ay amor, no debo!
¡Ay mi amor no quiero
turbar ese vuelo
ni el verde infinito que ahora te espera!

La puerta se cierra y el río se seca
soñando arroyuelos en la primavera.


(Elsa. "Los viajes de Elsa")

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Volar, dices, amor

Volar, dices, amor, ¡volar no puedo!
que mis alas quebraron rotas en un sueño.
Sin alas caigo y vacío muero,
dame tierra, desnudo, en el frío suelo
o quema mis entrañas en vasto fuego,
pero no me permitas amar con miedo.

Vivir, dices, amor, ¡vivir no puedo!
si se cierran las puertas del último cielo
y la ausencia consume la luz de mis versos.
Vivir sin ti, amor, mudo y ciego,
regando con lágrimas los cauces secos
que en primavera brotan como arroyuelos.

Penar, dices, amor, ¡por ti, sí puedo!
Por tu lejana ausencia de mis adentros.
Por las horas tan yertas, por los anhelos.
Por los ríos de tinta que te escribieron.
Porque añoro las mieles de nuestros besos.
Penar, dices, amor, ¡por ti, sí debo!


(Emilio. "Testamentario")

jueves 1 de octubre de 2009

La sombra de un sueño (Primavera 1983)

Capítulo I de mi libro "NACE TU CUERPO EN MIS LABIOS".


Si algún día escucháis su voz,
sentiréis cómo un trueno
penetra en vuestro interior,
dejando un aroma agradable, tierno,
como un eco fuerte,
que poco a poco va decreciendo,
hasta que una nueva palabra
lo hace renacer de nuevo.

Si oís de sus labios
palabras tiernas, profundas,
claras y limpias, como gotas de agua
que resbalan por el cristal
en una tarde de lluvia;
si de su boca veis salir canciones
atrapadas en un alma de niña traviesa;
si tenéis la fortuna de escuchar
su risa alocada, alegre...

Junto a la paz de un manso arroyo
han descansado mis recuerdos,
y he querido soñar
lo que todo poeta sueña:
quise atrapar el amor entre mis dedos,
y hacerlo prisionero en un papel,
sin darme cuenta de que es libre...
como ella... como yo... ¡tarde desperté!

Tenía sólo veinte años y un alma de niña.

Callaba como las rosas
que siempre parecen sonreír,
ofreciendo un aroma nuevo,
irrepetible cada vez;
y si alguna vez
su alma estaba triste,
embargada de dolor,
sus labios esbozaban
una sonrisa tenue, tierna,
y todo un mundo de silencio
a su alrededor.

Una simple palabra
bastaba para alegrar su corazón,
entonces parecía flotar
en el murmullo de un canto,
la misma palabra que hacía brotar
una lágrima de sus ojos
y una fuerte emoción en su rostro:
¡te amo!

Aparecía una vez
ante mis ojos como una gacela inquieta,
como con prisas para vivir,
entonces me robaba todo mi amor,
me vaciaba hasta que ya no quedaba
nada dentro de mí,
y luego cansada, se iba,
también con prisas, como queriendo huir.

Y así, poco a poco,
me acostumbré a su ser,
a su canción, a sus labios y a su voz,
a su vida en mi vida, a su dulce mirada,
a sus gestos de niña traviesa,
a sus ojos y a su amor.

Y yo, ¡tonto de mí! me enamoré;
me dejé atrapar en las redes de su amor,
pero ella quería libertad,
y como una golondrina errante
un día se marchó,
y ya nunca más volvió.

¡Tantas veces me he preguntado
hasta dónde llegó en su vuelo,
y dónde tendrá construido su nido hoy!

La perdí,
un día se fue
y ya no volvió.

Después, todo fueron recuerdos,
como un gran fuego abrasador,
devastador de sueños,
destruyendo silencios,
afanes, pasión...

Hoy no quedan más
que unas pocas cenizas
que nunca volverán a arder.

Tenía... tenía veinte años:
era una niña...
la que yo amaba, y ya nunca volvió.

Fue... la sombra de un sueño.

_____________________________


Miré otra vez la flor,
cruelmente arrancada
de su tallo,
y cada vez estaba
más y más marchita.

Me pregunto por qué...

“Es normal”, me dicen.

¡Ojalá todo fuera
absurdo
por una sola vez!


___________________________


Hoy es un lunes cualquiera
de cualquier mes de Abril.
Todo está aquí, todo,
sólo faltas tú,
y... ¡cuánto siento tu ausencia!

¡Qué tardes alejadas de tu vida
que me traen el susurro de tu voz
sonando a nueva!

Te oigo, amor, y no te oigo,
te siento y ya no te siento.
Sé que estás aquí, allí,
en cualquier lugar,
en otro tiempo, que no en el mío,
y quisiera estar donde tú estás,
y respirar de tu aire.

Te veo en mis manos, sí,
te reflejas en ellas
cuando las miro vacías,
tratan de alcanzarte
y sólo empuñan el silencio;
estás en mis ojos
que me miran con tristeza,
quisieran verte y te pierden a lo lejos.

No estás, no, y trato de entenderlo...
No estás, no, y te extraño más aún...

________________________________

¿Dónde está mi amor?
¿en la imagen de mis sueños?
¿en tu presencia invisible y transparente?
¿en mis sueños?
¿dónde?

¿Dónde estás, amor?
¿en los días lluviosos y angustiados?
¿en mi alegría... en tu alegría?
¿Dónde estará mi amor?
¿estará en tus sueños?
¿al otro lado del teléfono?
¿aquí, en esta tinta que te escribe?
¿dónde tus besos?
¿dónde tus manos?
¿en qué brazos, en qué sueños?
¿estás aquí, amor, estoy aquí?

¿Dónde estás, amor?
¿dónde?... que el viento te lleva
¿dónde?... que mi ternura te trae.

¿Dónde está mi amor?
¿estuviste en mi algún día?
¿estás en mí ahora?
¿estoy en ti?
¿dónde?

¿Dónde estás amor?
¿dónde?... que la distancia te envuelve
¿dónde?... que otros labios te acarician
¿dónde?... que mis sueños te persiguen.

¿Dónde estarán mis ojos
sino clavados en tu rostro,
en tus labios, en tu boca?
¿Dónde estarás, amor?
¿dónde? cuando yo te piense
¿dónde? cuando yo te sienta.
¿estarás en mis sueños?
... ¿en mis sueños?...

sábado 19 de septiembre de 2009

Romance lírico (Vals nocturno)

Todo tu cuerpo es un salmo,
mi religión y mi templo,
despierta un sueño dormido
que nace en noches de invierno.

Sin rodeos nos miramos,
sin rodeos te contemplo,
ya recorre mi mirada
la desnudez de tus pechos.

Me lleva el viento en sus lomos
cabalgando así, tan lejos,
a países inventados
donde escondes tus secretos;
escalo tus altas cumbres,
¡qué paisajes hay tan bellos!,
contemplo grandes abismos
y al fondo ríos de fuego.

Tengo sed de tu mirada,
bebo el frescor de tu pecho,
la pasión ya nos devora
piel a piel y cuerpo a cuerpo
en los días y en las noches
de placeres inconfesos.

Con tus besos me dibujas,
en tus manos me estremezco,
con el tacto tierno y firme
de las yemas de tus dedos
me conduces a la hoguera
de tu ardiente y fiel misterio
que se enciende con las llamas
de pasión y fuego eterno.

Refugiándome en tu vientre
para mí no pasa el tiempo,
la vida para de golpe
y palpita el mundo entero.

Y en la tierra sudorosa
que ya late sin remedio,
dos corazones se encienden
y dos se apagan a un tiempo.

Voy bajando hasta tu abismo
ascendiendo al mismo cielo
por la senda repetida
de tu vientre oscuro y fresco
que me atrae y que me aleja
como un volcán muy despierto.

En el fondo del abismo
roja lava va surgiendo,
estallando entre las rocas
y buscando el mar abierto.

Estalla un volcán y estallan
los primitivos deseos,
y entre la nada y el todo,
¡ay!, cómo grita el silencio;
ya palpitan mis entrañas
y las tuyas mar adentro,
como si olas gigantescas
se rompieran a lo lejos.

Acompasados latidos
tañen sus notas al viento
y los sentidos acuden
al festín de nuestros cuerpos:
vista, oído, gusto y tacto
compartimos en el lecho,
y el perfume delicado
que rebosa de tus senos.

Y al final de ese camino,
repetido el mismo gesto,
tomas mi mano vacía
y la llenas con un beso
mientras se rozan mis labios
con el frescor de tu pelo,
dorado como cien soles,
brillante como un lucero.

Aún suena el vals nocturno
que bailaron nuestros cuerpos,
enlazados y desnudos
susurrando algún te quiero.

Te quiero por tu ternura,
por ese aire suave y fresco,
por tu amor apasionado
y a la vez tan dulce y tierno,
porque tú eres mi oración,
mi templo oculto y mi credo,
por compartir la mirada
y la calma de tu acento,
porque pronuncias las eses
rebosadas de misterio,
porque eres linda por fuera
y por dentro ni te cuento,
por aquel "no" que me diste
-menos mal que no fue eterno-
porque dices que me quieres,
también por eso te quiero.

Se acaba la noche, acaba
brillando en el cielo abierto;
brillos que en tu piel desnuda
ya ciegan mi entendimiento.

Cuando el alba abre los ojos
hacia un horizonte cierto,
saluda al día que nace,
a soles, nubes y vientos.

Y cuando el día comienza
y se va tardío el sueño,
mil besos mueren despacio
y añoran todo tu cuerpo.

martes 15 de septiembre de 2009

Romance lírico (Tiempo de olvido)

Dedicatoria:
A una antigua amante.

(Mil excusas le pido,
no por lo de amante,
sí por lo de vieja
-perdón, quise decir... antigua).


Mujer que un día tú fuiste
corazón y sentimiento,
abrasador fuego ardiente
que conjuraba mis miedos;
mujer que un día tú fuiste
entre mis brazos deseo,
mujer de mirada... ¡oye!...
¡de tus ojos no me acuerdo!
¿y tus manos, cómo eran?
imposible es hoy saberlo,
y qué digo de tus labios
si de ellos ya nada espero.

Llega el tiempo del olvido,
pero borrarte no quiero,
han pasado tantos días
que no es hora de lamentos,
y aquí te dejaré escritos
algunos de aquellos versos.

Que te quise no lo dudes,
tenías todo mi afecto,
pero eso es tiempo pasado
entre risas y entre sueños,
tiempos que no volverán
porque deprisa se fueron.

Ahora ya me despido
con mis mejores deseos:
¡que la vida te sonría!
será éste mi último beso;
no lo dejes que se escape
y aunque no sea mi tiempo,
guárdalo bien arropado
en tu jardín de recuerdos.

Posdata: yo, igual que siempre,
eso sí, con menos pelo,
de ti... ya lo siento, amiga,
¡de tus ojos no me acuerdo!

viernes 11 de septiembre de 2009

Romance lírico (En tus sueños)

El romance es un poema compuesto por un número indeterminado de versos, generalmente octosílabos, cuyos versos pares riman de forma asonante, quedando sin rima todos los versos impares.

Su origen viene de la tradición oral española y toma mayor auge desde el siglo XV hasta nuestros días.

Los romances son generalmente poemas narrativos con una gran variedad temática a los que el verso corto y una rima constante les da una especial sonoridad, sobre todo al ser recitados.

Por su temática se pueden distinguir:
Romances Históricos: narran determinados hechos ocurridos en la historia de algún lugar.
Romances novelescos: narran hechos inventados por el autor.
Romances de ciegos: narran hechos extraordinarios, crímenes, historias de bandoleros, milagros, etc.
Romances líricos: estos sin perder su tono narrativo se centran más en las sensaciones o sentimientos.

Variaciones:
Aunque lo más habitual es que los romances estén formados por octosílabos y con la misma rima asonante en todos sus versos pares, también existen algunos con versos de otras medidas, e incluso romances estructurados en estrofas variando la rima de una estrofa a otra.

Sobre mi hombro tú dormías
y mis ojos te miraban;
el sol brillando en tu pelo,
hilos de seda y escarcha,
me decía complaciente:
“¡Bella es tu mujer amada!”.

¿Adónde viajan tus sueños?
¿Qué otros mundos contemplaban?

Era tu dormido rostro
un jardín de verde y grana,
con rosales florecidos,
pétalos que yo arrancaba;
ya los jazmines se encienden
mientras el alma se apaga
y susurran mis sentidos:
“¡Ay, qué preciosa es mi amada!”.

¿Adónde vuelan tus sueños?
¿Qué otras tierras contemplaban?

Como un potro desbocado
tu corazón palpitaba,
a qué lugar tan lejano
ese sueño te impulsaba.
¡Llévame contigo, espera,
todavía no te vayas!
¡Déjame entrar en tu sueño,
que ese sueño yo soñara!

¿Qué es lo que sueñan tus sueños?
¿Qué otros sueños contemplaban?

Ya la noche está llegando,
mientras el día se marcha;
la luna tiñe tu rostro
de nevada blanca y clara,
y yo le decía: “¡Luna,
no despiertes a mi amada!”
y de celos, en lo alto,
moría al llegar el alba.

Tú dormías en mi hombro,
soñando ríos de plata
y mientras yo, adormecido,
soñaba que te soñaba.

_________________________________
Recomendaciones:

El Romancero gitano, de Federico García Lorca, publicado en 1928.


(Pulsando en la imagen os abrirá un pdf con el libro completo)
__________________________________


Un extraordinario disco:
Romances Tradicionales, de Joaquín Díaz, publicado en 1972.



(Pulsad el play > o el título de una de las canciones para comenzar la reproducción)

martes 8 de septiembre de 2009

Dos formas de decir lo mismo

Formato libre:

Recordaré tu nombre
en mi callada soledad...

Y lo haré en silencio,
letra a letra,
como aquel chiquillo
que desarma un juguete,
pieza a pieza,
ilusionado por descubrir
el misterio
que encierra en su interior.

Formato clásico:
Octava real (ocho versos endecasílabos con rima ABABABCC)

Repetiré tu nombre en soledad
y lo iré, letra a letra, despiezando
como aquel niño que sin cruel maldad
su juguete amado va desarmando.
Sosiego, calma, ternura y verdad
en ti, día tras día, voy buscando;
soy ese niño que con gran fervor
no cesa de buscar en tu interior.


(Para los que sigan el blog:
esta octava forma parte de un grupo de tres
publicadas con fecha 09/05/2009)

domingo 30 de agosto de 2009

Soneto impertinente o como atarantar leedores (o vaya usté a sabé)


Al principio,
cuando escribía algún poema
-aunque de eso hace tanto tiempo
que la memoria
me niega hasta el saludo
y la vida me empieza a restar
todo aquello
que nunca se atrevió a sumarme-

al principio,
decía, digo,
cuando escribía algún poema
tan feo y malo como un demonio,
lo leía una y mil veces
sin atreverme nunca a cambiar
ni un punto ni una coma,
no fuera
-cosas del diablo-
que en bastante peor se convirtiera.

Ahora,
cuando escribo un poema
-allá de tarde en tarde,
más que nada para no perder
una costumbre que jamás tuve,
pues no quiero yo dármelas
de versificador prolífico,
que eso de escribir
más que placer para mí es castigo;
pero eso es cosa mía,
que mis problemas con las letras
a ustedes
supongo que les importará un pito,
y aunque algo les importase
bien poco pueden hacer para remediarlo-
ahora,
decía, digo,
cuando escribo un poema
tan malo
como los del principio
-aunque todo es opinable,
según opinan algunos
bastante más versados que yo en esto,
y no quisiera entrar
en si gusta o no gusta lo que escribo,
que para eso están ustedes,
yo, a escribir me limito;
si les gusta, encantado,
y si no, me da lo mismo,
que ya le haré la pelota a alguno
para que me devuelva el cumplido,
pues es lo que más se lleva
en estos mundos-bloggers tan...“divinos”;
pero no se dé usted, queridísimo lector,
ni por pelota, ni por aludido,
que no quisiera yo perderle,
ni menos darle por perdido,
aunque por mi mala cabeza
me lo tenga merecido,
que ya me lo decía mi madre:
“¡qué cabezón eres, hijo mío!”
Y si después de este improperio
todavía alguno pierde su tiempo conmigo,
que me mande una foto (reciente, a poder ser)
y le hago un altarcito
y le enciendo un par de velas
a san poetastro bendito,
patrón de las buenas letras,
que no de las mías, aviso,
y el que avisa no es traidor,
o digamos traidorcillo
-para seguir con la rima
que llevo hace un rato en io-
pues mis letras de buenas
tienen más bien poquito,
pero eso, como escribía antes,
ahora es a mí a quien importa un pito-
lo leo una vez
decía, digo,
-el poema, por si se han perdido-
y ataviado con regla,
compás y cartabón
-éste último sólo en caso
de extrema necesidad,
no vayan a pensar ustedes
que lo mío es puro vicio,
que para menester de tales ociosidades
nunca necesité dicho instrumento,
y que no es éste el lugar,
ni tampoco el momento,
ni a ninguno de ustedes interesa
en qué coño meto yo mi tiempo;
y aunque no uso palabrotas
ni tampoco juramentos,
será mejor que me calle
lo del coño y lo del meto,
por si hay gente menuda
que esté leyendo esto,
pues de sexo no vine a hablar,
que ni soy cura, ni soy maestro,
y además yo a ninguno di vela
para venir a este entierro,
ansí que nadie me culpe
de perder su valioso tiempo;
y mira por dónde me sale
la puñetera rima en eo,
que no hay forma de quitármela
de encima, ¡joder, qué cabreo!-
lo leo una vez,
decía, digo,
-el poema, tan malo
como los del principio;
que a estas alturas
incluso yo me he perdido-
y ataviado con regla y compás

-dejemos a un lado el cartabón,
ya saben, por lo del vicio-
lo cambio mil y una noches,
hasta que tan raído queda
que no lo reconozco ni yo mismo,
y es entonces,
y sólo entonces,
cuando le preparo un pasaporte
con nombre y apellidos
-ambos falsos, por supuesto,
que aunque mal rapsoda
y un poco impertinente,
uno tiene su corazoncito-
pues eso,
que le preparo un pasaporte
con nombre falso y apellidos
y lo envío
sin remedio,
sin remite
y con premura
caminito del olvido.

P.D.
Aún no he conseguido
despistar a mis demonios;
ayer mismo conté
no menos de media docena
ocultándose en mi sombra.

Perdonen ustedes,
me lié con el cartabón
y olvidé escribir el soneto.

viernes 28 de agosto de 2009

Esto no es un haiku y yo no soy japonés


Siguen rodando
estos versos que escribo
rumbo a la nada.

lunes 24 de agosto de 2009

Tendré que conformarme


Luces siempre tan hermosa
con ese vestido oscuro
que daría cualquier cosa
por amarte, te lo juro.

Tan ceñida va en tu talle
esa oscura y suave seda
como un lindo pasacalle,
como hermosa rosaleda.

Por amarte yo daría
todas las lunas y estrellas;
en tu piel inventaría
un camino con mis huellas.

Treparía por la senda
que me lleva a tus colinas
desnudo y sin otra prenda
que una rosa sin espinas.

¡Cómo perfilan tus pechos
en el sol de la mañana:
redondos, firmes, derechos,
dando una sombra lozana!

Esa sombra me conmueve,
me remueve los cimientos;
ya graniza, nieva, llueve,
caen rayos, truenos, vientos.

Tormentas de sangre y fuego
alimentan mis pasiones;
moribundo quedo luego
y sediento de ilusiones.

Todos tus besos ansío,
ansío todos tus besos;
mi corazón siente frío
y mis labios siguen presos.

Si tu boca un rayo fuera,
si esos labios fueran viento,
yo, una veleta altanera
girando lento, muy lento.

Pero no puedo olvidarme
que estás lejos, ¡ay!, tan lejos
que tendré que conformarme
con arrojarte estos tejos.

domingo 23 de agosto de 2009

Soneto metafísico (por encargo)


Me pides un soneto metafísico;
recurro al diccionario para ver:
“oscuro y bien difícil de entender”
y aunque nunca estudié para astrofísico

que solo soy un pobre matemático
navegando por eso de “interné”
-telaraña virtual dicen que e-
(*)
en un rincón oscuro de mi ático

entre ratón, teclado y cocacola
-que por cierto, la odio, ya te digo,
pero a la rima va que ni con cola-

¿le tendré que llamar a una amapola:
ventosidad reumática de ombligo?
¡Eso más que un soneto es un boñigo!



(*)
Disuelvo la esencia de una ‘s’ en la
inmensidad del palabrerío versicular,
vocabular o consonanticular, ¡vaya usté a sabé!
(metafísicamente hablando, claro);
vamos, que me como la ‘ese’ porque si no
se me escogorcia la rima.

miércoles 19 de agosto de 2009

Ovillejos


Un ovillejo es una estrofa de 10 versos, los seis primeros forman tres pareados de octosílabo y verso de pie quebrado (tres o cuatro sílabas) con rima consonante.

Los cuatro últimos versos forman una redondilla que empieza y termina con la misma rima del tercer pareado.
El verso final de la redondilla recoge las palabras utilizadas en los tres versos de pie quebrado.

Por lo tanto el sistema de rima es el siguiente: aa bb cc cddc

Los primeros ovillejos conocidos son de Miguel de Cervantes.
En el capítulo XXVII de Don Quijote de la Mancha aparecen tres ovillejos consecutivos.

Uno de ellos es el siguiente:

¿Quién menoscaba mis bienes?
¡Desdenes!
¿Y quién aumenta mis duelos?
¡Los celos!
¿Y quién prueba mi paciencia?
¡Ausencia!
De este modo en mi dolencia
ningún remedio me alcanza,
pues me mata la esperanza,
desdenes, celos y ausencia.

(Miguel de Cervantes Saavedra, 1547-1616)
___________________________________


Aquí va uno mío, siguiendo la misma técnica de pregunta y respuesta:

¿Quién soportará mi herida?
¡La vida!

¿En qué troca el desamor?
¡En dolor!

¿Quién de todos es más fuerte?
¡La muerte!

Hay que tener mucha suerte
y en el amor siempre alerta
para que no se convierta
la vida en dolor y muerte.
___________________________________________

Para hacer un ovillejo lo mejor es empezar por el último verso porque una vez creado éste tendremos que dividirlo en tres y así ya tenemos los tres versos de pie quebrado.

Después buscaremos las rimas correspondientes para los tres primeros pareados y a
continuación haremos la redondilla uniendo como verso final los tres quebrados.

Por ejemplo, voy a hacer uno que sea un grito contra la guerra y a favor de la paz.

Para ello tomamos como lema una famosa frase:
“No a la guerra. Sí a la paz”.

Si nos fijamos, tal y como está, forma un octosílabo, lo que quiere decir que vale perfectamente para el último verso de la redondilla.

A continuación lo separamos en tres versos quebrados:
No a la guerra (4 sílabas)
(2 sílabas poéticas: versos que acaban en aguda suman una sílaba más)
A la paz (4 sílabas)

El segundo quebrado no sirve tal y como está porque sólo tiene dos sílabas y debe tener 3 ó 4.

Si sustantivamos el “” anteponiéndole un artículo lo convertimos en tres sílabas:
Un sí.

Si volvemos a unir los tres quebrados para tener el verso final
No a la guerra. Un sí a la paz.
vemos que sigue siendo un octosílabo debido a las sinalefas que se forman al unir los tres versos.

Por lo tanto ya tenemos la base del ovillejo con los versos
1-
2- No a la guerra
3-
4-
Un sí
5-
6- A la paz
7-
8-
9-
10-
¡No a la guerra! ¡Un sí a la paz!

Buscamos rimas para los versos impares pareados :
1-
“tierra”
2- No a la guerra
3- “prometí”
4-
Un sí
5-
“antifaz”
6-
A la paz
Y para la redondilla:
7- Ya que hablamos de guerras, “falaz”
8-
“malditos”
9- y “gritos”
10-
¡No a la guerra! ¡Un sí a la paz!



(Nota: el artículo "Un" del último verso no es necesario para ese verso final, incluso como me indica Santiago http://tenasantiago.blogspot.com/ en un comentario, queda mejor sin él)

Rellenamos lo que falta y tendremos el ovillejo:

¿Qué le digo yo a la tierra?
¡No a la guerra!

¿Y al amor qué prometí?
¡Un sí!

¿A quién quito el antifaz?
¡A la paz!

En este mundo falaz
gobernado por malditos
alcemos la voz a gritos:
¡No a la guerra! ¡Sí a la paz!­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­
_________________________________

Y ahora, si alguien se anima a escribir algún ovillejo y dejarlo como comentario, lo añado a continuación en esta entrada haciendo referencia a su nombre y blog.


Ovillejo de SIL (Argentina) Blog: Las últimas palabras

¿Quién me va a dar el consuelo?
El cielo.
¿Cómo ocultar mi quebranto?
Sin llanto.
¿Quién dará un giro a mi suerte?
La Muerte.

Rueda una lágrima inerte
purificando mi alma,
a quien sólo dará calma

un cielo de llanto y muerte.

Muchas gracias, SIL, está muy bien tu ovillejo.
____________________________________

Ovillejo de Azpeitia. Blog: EMBAM

Introducción

Ovillejo Cervantino,
construido por Azpeitia
a instancias de un tal Emilio
poeta de allende Cantabria,
para quien ama lo antiguo,
para el que gusta sabores
de vino añejo en lebrillo,
y que huye de ese verso
moderno y enrevesado
que no lo entiende ni Cristo.

Verso improvisado por – azpeitia - para la presentación de este que sigue verso en Ovillejo dedicado a mi amigo poeta cántabro Emilio.

RAZONES QUE EL CORAZÓN NO ENTIENDE

¿Quien pasa por muy valiente?
El que miente.
Quién dice… ¿No sabe dónde?
Se esconde.
¿Quién construye la patraña?
El que engaña.

El que sabe la artimaña,
tuerce mi vida un momento,
y cuando estoy más contento
miente, se esconde y engaña.

- azpeitia - desde Zuhaitz-Ondoan 26 de Agosto de 2009

Muchas gracias, amigo Azpeitia, por tu colaboración.

martes 11 de agosto de 2009

Soneto autobiográfico


Maestro de miserias y otras penas,
de sombras que pululan en la noche.
Soy dueño de una nada y un reproche;
discípulo de cantos de sirenas.

Deudor de primaveras quincuagenas,
esclavo en soledad a medianoche.
Soy rico en necedad; vulgar fantoche.
Soy fantasma que arrastra sus cadenas.

Camino por la vida cuesta abajo
incapaz de pisar a fondo el freno,
esperando el final de mi cascajo.

Camino y no camino, voy y vengo,
y viendo siempre el vaso medio lleno,
al borde del abismo me detengo.

(Y si le damos la vuelta al soneto...)

Al borde del abismo me detengo
y viendo siempre el vaso medio lleno:
camino y no camino, voy y vengo.

Esperando el final de mi cascajo,
incapaz de pisar a fondo el freno:
camino por la vida cuesta abajo.

Soy fantasma que arrastra sus cadenas,
soy rico en necedad, vulgar fantoche;
esclavo en soledad a medianoche:
deudor de primaveras quincuagenas.

Discípulo de cantos de sirenas;
soy dueño de una nada y un reproche,
de sombras que pululan en la noche:
maestro de miserias y otras penas.


viernes 31 de julio de 2009

Sextina

La sextina es una composición poética de 39 versos de arte mayor, normalmente endecasílabos, compuestos en seis estrofas de seis versos y una contera final, de tres versos.

Las seis estrofas no tienen rima, sin embargo acaban siempre con las mismas palabras que la primera estrofa pero en distinto orden.

Estas seis palabras finales de cada uno de los versos, se irán repitiendo en las estrofas siguientes alterando su orden, pero siempre siguiendo una misma ley:

la primera palabra pasa al segundo verso,
la segunda palabra pasa al cuarto verso,
la tercera palabra pasa al sexto verso,
la cuarta palabra pasa al quinto verso,
la quinta palabra pasa al tercer verso
y la sexta palabra pasa siempre al primer verso.
1 a 2
2 a 4
3 a 6
4 a 5
5 a 3
6 a 1
Así cada palabra siempre ocupará una posición distinta en las seis estrofas, no repitiendo nunca la misma posición.

De esta forma si continuásemos haciendo una séptima estrofa, ésta tendría de nuevo el mismo orden de palabras que la primera estrofa.
.
En la contera final se repetirán las seis palabras, dos en cada uno de los tres versos.


Es una composición un tanto complicada que está en desuso, pero me apetecía hacer una.
___________________________________


Nunca me bastarán mis pobres manos
para poder plasmar sus bellos
ojos
en lienzos de papel que lleva el viento
hasta el atardecer de aquellas
nubes
que juntos contemplamos una
tarde
tumbados al socaire entre la hierba.

En el frescor liviano de la
hierba
ambos entrelazamos nuestras manos;
eclipsaron el sol en plena
tarde
la celestial belleza de sus ojos,
para llenar el cielo de esas nubes
que, como sinfonía, agita el viento.

Aromas y perfumes deja el viento
en su cuerpo bañado en leve hierba;
asciende su perfume hasta las
nubes
y trato de atraparlo entre mis manos,
pero tropiezo al levantar los ojos
con su mirada fresca en plena tarde.

Pronto anochecerá, celeste tarde,
y nos refrescará un ligero viento,
y la luz brillará en sus claros ojos,
reflejo del color de verde hierba;
mi cuerpo buscará sus blancas manos,
dulces como la miel, sedosas nubes.

Van y vienen los versos como nubes,
reviviendo pasiones cada tarde.
Nacen solas y solas mueren
manos
que se buscan, se agitan con el viento
de cuerpos doblegados en la hierba
que desbordan amores en sus ojos.

Me pierde el resplandor de aquellos ojos
que oscurecen el sol con altas nubes;
me pierde su sabor a fina
hierba
cortada en los albores de la tarde
y me pierde la brisa, oh dulce viento,
que en mi cuerpo recrean esas manos.

Son sus manos sustento de mis
ojos
cuando el viento acaricia grises
nubes
y la verdosa tarde huele a hierba.


_______________________________

martes 28 de julio de 2009

y (9) Condenados encadenados


Están mis dedos hartos ya de tanto
y tanto describirte; no me pidas
que continúe. Tengo mil heridas
en alma, corazón, manos y llanto.

Mi condena del alma es un quebranto
que durará quién sabe cuántas vidas,
pero a ti no te culpan mis caídas;
sigue siendo tu amor un gran encanto.

Tú no me absolverás de mis pecados;
yo me redimiré de la condena
con esta colección de encadenados.

Y estos tres versos cierran la cadena.
Tenía el tono a punto, condenados;
dejaros, sí, me da bastante pena.


(Pulsando en la primera o en la última palabra podéis ir al anterior o al siguiente soneto de la serie)

(Corregidos versos 3 y 4. Gracias a Rafael Lucena)

Aquí termina la serie de estos condenados sonetos.

domingo 26 de julio de 2009

(8) Condenados y encadenados

.
Paso bien firme y corazón dispuesto
entretienen la espera en el camino
que me lleva -implacable desatino-
a tus largas ausencias que detesto.

La razón tenga su sentido puesto
en recorrer con paso tan cansino
-caprichosa ruleta del destino-
la senda que te aleja, amor funesto.

Pasiones y ternuras ¿dónde estáis?
Aunque bien fantasmales hoy seáis,
me sois tan necesarias como el pan.

Montañas, ¿qué países ocultáis?
Mares, ¿qué continentes alejáis?
Tus deseos, amor, lejos están.


(Pulsando en la primera o en la última palabra podéis ir al anterior o al siguiente soneto de la serie)

jueves 23 de julio de 2009

(7) Condenados y encadenados

.
Espesos pensamientos de mí aparto
pues en mi corazón ya no hay cabida;
cada vez que te miro, comedida,
me duelen esos ojos como un parto.

Me duelen esos ojos y así parto
a buscar tu respuesta ya sabida,
pero está mi paciencia tan vencida
que de tu indiferencia estoy bien harto.

Algún día tendrás que hacerme caso.
¿No ves que yo te quiero con locura
y esto es un sinvivir, un contrapaso?

No quisiera beber más de este vaso,
ya tengo que cortar esta atadura:
dime tú lo que sientes, o yo paso.


(Pulsando en la primera o en la última palabra podéis ir al anterior o al siguiente soneto de la serie)

sábado 18 de julio de 2009

(6) Condenados y encadenados

Licencia poética: soneto con rimas homónimas.
......Agua: Líquido elemento.
......Aguar: Turbar, interrumpir, frustrar.
......Fragua: Taller donde se forjan los metales.
......Fraguar: Idear, trazar la disposición de algo.

Labras con el ardor de tu mirada
duros surcos forjados en las fraguas
y siembras amargura en ellos. Fraguas,
sin piedad, la traición desesperada.

En tu río quedó mi alma varada,
incapaz de escapar de tales aguas,
¡qué amargas en mi boca! ¿Por qué aguas,
traidora, mi esperanza más soñada?

Sin embargo, en tu piel quiero ahogarme,
en tus labios quemarme yo persigo,
hundirme en lo profundo de tus besos.

Ya ves, no es mi intención de ti vengarme;
es mi dulce venganza tu castigo:
no son mis sentimientos tan espesos.


(Pulsando en la primera o en la última palabra podéis ir al anterior o al siguiente soneto de la serie)

miércoles 15 de julio de 2009

(5) Condenados y encadenados


Puertas que se abrirán a lo imposible:
frontera entre tu ayer y mi mañana;
eterno devenir del alma humana
que siente una pasión irreducible.

Cautivo es el amor, pero apacible,
prisionero en su cárcel soberana,
se escapa muy temprano y se engalana
en busca de algún sueño irrepetible.

¿Será posible alguna vez, amor,
llamarte y esperar que tú me abras?
¿Será posible alguna vez, dolor,

curarnos las heridas sin palabras?
¿Será posible alguna vez, candor,
sembrar juntos la tierra que tú labras?


(Pulsando en la primera o en la última palabra podéis ir al anterior o al siguiente soneto de la serie)

sábado 11 de julio de 2009

Atascado en un cuarteto

.
Estoy tan atascado en un cuarteto
que, del quinto soneto encadenado,
sus puertas se me han atragantado
y las musas me faltan al respeto.

Me dicen en un tono bien discreto
que sin ellas estoy más que acabado
y la más insolente me ha soltado:
“¡Tómate unas 'vacances', so paleto!”

Esas puertas me tienen medio loco,
¡que les den a las musas! Yo me enroco
y le doy jaque mate al porvenir.

Avisaré enseguida al cerrajero
o me apunto a un cursillo de bombero:
¡esas puertas las tengo yo que abrir!


(Si no sabe usted de qué van esas puertas,
léase los sonetos encadenados del 1 al 4)
.

miércoles 8 de julio de 2009

(1) Condenados y encadenados


Pena en el condenado su gran pena,
pero habrá de penarla sin tortura;
la pena que yo tengo es mi locura
encerrada en su cárcel sin cadena.

También tú cumplirás esa condena,
eclipse de mujer en noche oscura;
sólo te librará la fiel ternura
de tu alma navegando en mar serena.

¿Nos llegará el momento quizá un día
de olvidar todo cuanto está pasando?
La memoria es tan sólo mera y fría

sucesión de recuerdos aguardando
que otros nuevos la llenen de alegría.

Pero yo me pregunto ahora... ¿cuándo?

(Pulsando en la primera o en la última palabra podéis ir al anterior o al siguiente soneto de la serie)

lunes 6 de julio de 2009

(2) Condenados y encadenados

.
¿Cuándo de mí estuviste tan ausente,
que no acierto a decirte en un suspiro,
que todo este aire que por ti respiro,
lo cambio por tenerte frente a frente?

Calla tu voz, mi corazón ardiente
palpita y busca tu mirada, miro,
tus ojos no me dicen nada; giro
la vista y me refugio en el presente.

¡Tanto tendría que decirte! Herida
mi garganta quedó por no ofenderte,
mi palabra en tu cárcel sometida.

¿Cómo podrás saber, mi alma, mi vida,
que jamás he dejado de quererte,

si mi garganta está ya enmudecida?


(Pulsando en la primera o en la última palabra podéis ir al anterior o al siguiente soneto de la serie)

viernes 3 de julio de 2009

(3) Condenados y encadenados

.
Enmudecida la memoria guarde,
en este otoño lleno de amargura,
si en el templo fugaz de tu hermosura
no encuentro ya la vela que nos arde.

Así el latido su espesura carde
de pensamiento y de razón impura
que me lleve al altar de la locura
que tu ausencia genera en cada tarde.

Fuimos razón y su memoria unidas
por el más poderoso de los lazos;
están hoy las palabras prometidas

rotas, rotas y rotas en pedazos.
Niego tus prontas idas y venidas:

¡quién pudiera sentir hoy tus abrazos!



(Pulsando en la primera o en la última palabra podéis ir al anterior o al siguiente soneto de la serie)

miércoles 1 de julio de 2009

(4) Condenados y encadenados

Abrazos que me abriguen yo quisiera,
pero si de tus blancas manos vienen,
porque siempre son ellos los que tienen
el sabor afrutado de la era.

Trigo verde la seca tierra diera
al calor que tus manos la mantienen;
los olivos y vides se entretienen
mientras les llega el fruto de su espera.

Yo esperaré, paciente, mientras tanto,
que el sol cure mis llagas descubiertas,
el tiempo pasará, mas no sé cuánto.

Aún no están mis esperanzas muertas
si dejas que entre un poco de este canto

por el resquicio abierto de tus puertas.
.

(Según vaya publicando esta serie de sonetos
encadenados, pulsando en la primera o en la
última palabra podéis ir al anterior o al siguiente
soneto de la serie)

martes 30 de junio de 2009

Las raíces del destino



Buscarán los olivos la ventura
de vivir mil años o tal vez más,
¡es tan corta la vida, por demás,
y qué largo el olvido y su amargura!

¡Qué angosto es el camino en la espesura
cuando no sirve ya mirar atrás,
qué baldía pregunta: ¿volverás?
qué lejano aquel tiempo de locura!

¡Qué largas las raíces del destino,
los años que nos miran al pasar,
la sombra que se alza en el camino!

¡Qué pasado que no ha de regresar,
qué presente tozudo y tan cansino,
qué futuro el que tiene que llegar!

sábado 20 de junio de 2009

Blogueando



(Encontraréis los links de todos los blogs aquí nombrados
en la sección "Los blogs que suelo visitar". Si no conocéis
alguno os invito a pasar por ellos. Todos merecen la pena)

Soy consciente de que esta Andrea,
con pasiones y sentimientos a diario pelea.

Esquimedes, un lugar más acá, perdón,
un lugar más allá de la imaginación.

Los viajes de Elsa son un placer,
quién pudiera disfrutarlos cada atardecer.

Shakespeare y yo y María Narro
estamos hechos de cañas y barro.

Soledad Sanchez M. (Del lat. solĭtas)
versos que gritan verdad tras verdad.

Salvador Pliego, versa en México,
y hasta aquí llega versando su eco.

Reina de Buenos Aires, siempre soñando,
espera que espera, despierta esperando.

El Viaje de Miss Soledad,
nunca me cansa... la verdad.

El desván del poeta, capitán Alatriste,
la pluma precisa, el verso en ristre.

Al pie de mi silencio se hace querer,
tarde lo que tarde, es un placer.

Amigo Fernando Jiménez-Ontiveros:
es todo un privilegio poder leeros.

Los poemas de Adolfo Payés,
versos de hoy, pasiones de ayer.

Poeta Carlos Gargallo,
leo, aprendo y callo.

Los papeles de Claudia, ergo Marisa,
qué bueno saborearlos sin ninguna prisa.

Geni: que tus pensamientos de mujer
sean siempre tu razón de ser.

Trini Reina, tus vehemencias
las disfruto con complacencia.

Alas en azul en una tarde espesa,
brotan de la tierra los versos de Teresa.

El espacio íntimo de Ruth L.Acosta
debo visitarlo a toda costa.

Anundando historias en mi kipu, anda que anda,
pintando las estrellas con sus cosas Ananda.

El amor es como una alcachofa,
se va desnudando profa tras profa.

Los despertares al amanecer de Isabella Ros
ya quisiera, cada día, también tenerlos yo.

Ay, Antonio, tus poemas en rebajas
siempre llenan mis horas más bajas.

Vivir para contarla quería yo,
pero se fue solita y qué solito me dejó.

Día tras día Desde mi Noray
versifica un isleño... ¡ameniza Compay!

¡Qué calor! Leo, en tu patio interior
le pego al botijo y me siento mejor.

CamilleBlog en su idem. de cine
cuando acabó la peli, para acá me vine.

Vuelos y alcances de rodri-Rodrigo,
MetafisiCompañero, y sin embargo amigo.

Toro Salvaje: qué miedoRisa me da
tropezarme con Justi en la oscuridad.

Me enamoré de un palomo y fatal:
que si sí, que si no... que si tal.

Contra Poeticam, de un tal Fermín,
tus versos (perdón por el tal) son un festín.

De las Semillas que siembra MJ
nacen los versos con una esquina rota.
("Primavera con una esquina rota" M.Benedetti)

Amiga Begoña, ese idilio inexistente
te lo cambio por paulaner, beso y pendiente.

En caminos de tinta escribe Arroyo ahora
y yo leo sus versos entre pinta y valdemora.

Sin exordios escribes, amigo Walter,
y siempre nos muestras tu ego-alter.

Vientos azules, los versos de Alodia,
que nitodoninadanipoconimucho me incordia.

Qué sé yo, Inés, no me vuelvas loco,
que si tú no lo sabes, yo tampoco.

Ay, Malena, con tu tintero de China,
siempre tropiezo cuando blogo la esquina.

No te salves, Inés, ¡no!
tú tranquila, que ya te salvo yo.

En el jardín de las delicias yo quisiera
(ella sabe con quién) pasar la noche entera.

La sonrisa de Hiperión me dijo un día
que más follón y menos letanía.
(¡y qué razón tenía!)

A los que dejé olvidados al borde del camino,
mil excusas pido -perdón- por tal desatino.

Y a los que nombré, si no es su deseo,
usted me lo pide y yo (click) le deleteo.

domingo 7 de junio de 2009

aestivālis



Fresca como un lucero
recorrías el camino,
la cara reluciente
con suave olor a trigo
y tus labios sonrientes:
mi condena y mi destino.

En la playa solitaria
vente a nadar conmigo,
que ya se fueron las nieves
y ahora es tiempo de estío.

El sol tu cuerpo desnudo
abrazaba en un suspiro,
sus largos brazos rozaban
lo más soñado y querido,
y yo, celoso, gritaba:
“¡cierra tus ojos, maldito,
vengan nubes que te cieguen
o te las verás conmigo!”.

¡Ay, amada, no me olvides,
vierte en mi alma tu vino,
embriágame de tristeza
y alégrame con tu trino!

Tus senos dulces y tiernos
como frutas de Corinto,
tu estrecha cintura es seda,
tus piernas un claro brillo,
tu pelo liso y mojado
goteaba como un grifo
lágrimas entre mis manos
que tienen sabor divino.
Es tu boca quien me atrae,
son tus manos mi delirio.

¡Ay, amada, no me olvides,
vierte en mi alma tu vino,
embriágame de tristeza
y alégrame con tu trino!

Juntos dos cuerpos se abrazan
al calor de un sol tardío,
empapados en arena
en un solear umbrío;
se conocen, se recorren
por caminos infinitos,
se abandonan un instante
a placeres encendidos,
al derroche más sublime
de la piel y los sentidos,
y en la noche negra noche
con el alba por testigo,
juntos, dos cuerpos se funden,
juntos, el tuyo y el mío.

sábado 6 de junio de 2009

Brevedad (VII)

Ayer encendí tus hogueras
para arder, lento, en tus fuegos,
y me apagaron, despacio, tus olas
cuando tu cuerpo incendió mis deseos.


miércoles 3 de junio de 2009

Brevedad (VI)


En el lienzo de la noche
dibujé un te quiero
y tú lo pintaste
de color.

¡Qué lástima
que usaras
el pincel del no!

domingo 31 de mayo de 2009

Brevedad (V)


Cuando veo mi vida
en tus manos
me siento como una gota
de agua
en el inmenso mar.

Cuando siento tu vida
en mis manos...
soy una ola gigante

que te envuelve con ternura.

sábado 30 de mayo de 2009

Brevedad (IV)


Vagué mucho tiempo
en el silencio de la noche
sin saber que tú
también me buscabas.

Ahora te encuentro
a la luz del día
y tu luz me sorprende.

viernes 29 de mayo de 2009

Brevedad (III)


Te miraré a los ojos
del amanecer
y se desvanecerá el tiempo:
seremos tú y yo.

Me mirarás con el fuego
de tus ojos
y se iluminarán mis sombras:

seremos uno.

domingo 24 de mayo de 2009

Brevedad (II)

Siempre esperaba
una carta,
tanto la esperaba
que nunca llegó.

Pero viniste tú,
y entonces,
sobraron

todas las palabras.

sábado 23 de mayo de 2009

Brevedad (I)


Desperté
de un largo sueño,
y lo primero que vi
fueron tus labios
sonriendo,
tus ojos
desbordando amor.

sábado 16 de mayo de 2009

Muchas gracias




Por motivos de trabajo -que dados los tiempos
que corren, es un bien cada día más escaso-
en las próximas semanas estaré offline de este
apasionante mundo que entre todos compartimos.
Solamente los fines de semana podré acercarme
a disfrutar un poco de vuestros blogs.

Aprovecho desde aquí para agradeceros a todos
los que habéis pasado por mis letras y más aún
a los que habéis dejado un poco de vuestro tiempo
comentando mis escritos.

No termina aquí mi andadura por estos mundos;
aún seguiré publicando algunos versos en estas
páginas en la medida en que mi tiempo lo permita.

A todos, mi agradecimiento y un abrazo.

domingo 10 de mayo de 2009

Caprichoso y altanero


Es el amor tan pesada costumbre,
tan esquivo y tan dispuesto,
que aunque no quiera escucharlo
él grita y grita desde dentro;
qué mal acostumbrado,
caprichoso y altanero,
allá va, picaflor de rumbo en rumba,
sin preguntar qué es lo que yo quiero.

Siempre va por libre, oye,
¿por qué nunca está contento?
Que hoy le pirran las morenas
con su largo y corto pelo,
y ayer por aquella rubia
se deshacía en tanto celo,
mientras a mí me tiene olvidado,
sin preguntar qué es lo que yo quiero.

Ya se prenda en los encantos
de una moza de mi pueblo,
ya de aquella otra
con tacones y altos vuelos;
dios mío, qué locura,
sin descanso y sin remedio
va y viene, viene y va,
sin preguntar qué es lo que yo quiero.

Cuándo acabará esta diablura
de vaivenes y deseos,
cuándo sentará la cabeza,
cuándo se dejará de lamentos,
cuándo, por fin, volverá a mí sus ojos,
sin rencores y sin miedos,
para preguntarme despacio
qué es lo que yo quiero.

sábado 9 de mayo de 2009

Tres octavas parten de tu nombre

Repetiré tu nombre en mi soledad,
letra a letra lo iré despiezando,
como un niño que sin mayor maldad
su juguete amado va desarmando.
Sosiego, calma, ternura y verdad
día tras día en ti voy buscando;
soy ese niño que con gran fervor
busca y rebusca en tu interior.
_______________________________


Aunque esta noche la luna se espante
gritaré tu nombre al mundo entero
y cuando el nuevo día se levante
aún diré en un suspiro que te quiero;
ni el paraíso ni el infierno de Dante,
ni tampoco el purgatorio espero,
¡ay Beatriz de mis sueños!, sólo ansío
embriagarme con tu calor y tu frío.
_______________________________

Tu nombre dejo escrito en la arena
aunque luego se lo lleven las olas,
no te importe que se borre, no es pena,
ni estés triste, que así asolas
alegrías y mi alma se cercena;
con tu llanto amargo acrisolas
sueños, recuerdos, soledad y pasión,
la misma que busco en tu corazón.


miércoles 6 de mayo de 2009

Soneto imperfecto (en clave de mi)


¿Necio? sí. ¿Inoportuno? a raudales.
¿Vanidoso? ¡qué va! ¿Frío? en invierno.
¿Estresado? sólo oírlo me consterno.
¿Mi fe? los cuatro puntos cardinales.

¿Rocín cojo de palabras? me apaño.
¿Lleno? de seísmos. ¿Yo? mi adversario.
¿Tímido? casi etéreo. Sagitario.
Sobrio. Chocante, pero a nadie engaño.

¿Nueve veces intento? nueve encallo.
¿Enamorado? rediez! pero en vano.
¿Con razón? certero, ¿sin ella? equino.

¿Adocenado? nunca. ¿Fiel? me callo.
Entre cegajoso y quevediano:
soy terca torcedura del destino.


jueves 30 de abril de 2009

Bienvenid@ a mi país

( Para A.T.)
.



miércoles 29 de abril de 2009

Mi país tiene nombre de mujer

................ Sleeping Peasants. 1919 (P.Picasso)
.
Mi país no tiene fronteras,
ni ciudades, ni gobiernos.

Tiene días y tiene noches,
tiene pasiones y deseos
que se abrazan cada tarde
como amantes indecisos.

Tiene luces y tiene sombras,
tiene risas y lamentos
y un lugar donde descansan
los corazones sedientos.

Cada día es un nuevo día,
cada noche es un misterio;
país dulce como la miel
y ardiente como el fuego.

País a veces tan cercano...
y sin embargo, tan lejos.

Mi atormentado país,
que a la vez es tuyo y es mío,
¿sabes dónde se encuentra?
Allí donde la tierra y el cielo
dibujan cada tarde
la sombra gris de su cuerpo.
.

martes 28 de abril de 2009

Prisionero

.
.
-HAY VECES QUE -...
E..............M...
N..............E...
T..............-...
R..............S...
E..prisionero..I...
-..............E...
M..............N...
I..............T...
S..............O...
-PROPIOS VERSOS-...

.
.

sábado 25 de abril de 2009

Besos imposibles o imposibles besos


Llanto.
En
Envueltos
Recostados

Dormirán
Entonces

Amores.
Bucólicos
Alojarán
Jamás
Otros

Heridas.
Atormentadas
Curar
Intentan
Algunos

Ausentes.
Recuerdos
Recrean
Imposibles
Besos
Algunos

viernes 24 de abril de 2009

Un trato


Te levantas siempre de nuestra cama
deprisa y no puede ser,
y es que corriendo y siempre con prisas
me lo dejas a medio hacer;
te vas como si no pasara nada,
y hacerlo uno solo, no es placer.

Cuando propongo que lo hagamos juntos...
da la cara de una vez,
que a mi me fastidia hacerlo solo,
¿así siempre va a ser?

Por más que te lo pido, tú... callada,
oye, ya está bien, eh!

Me vas a obligar a buscar a alguien
que me lo quiera hacer,
que aunque cueste una buena pasta,
no puedo más, ya lo ves,
y es que estoy bastante cansado
de hacerlo yo solo cada vez.

Espero que esta vez sí aceptes
lo que te voy a proponer,
nos organizamos cada semana
y verás tú que bien.

Tres días podemos hacerlo juntos,
tres, yo solo lo haré,
el domingo, si quieres, ni lo hacemos;
un trato justo, ya ves;

y es que ya me estaba hartando,
lo tienes que comprender,
que siempre me dejas todos los días
el baño sin recoger.

jueves 23 de abril de 2009

Soneto a una fregona

No me gusta tu delgadez extrema,
ni tu pelo color de estropajo;
eres muy arrastrada, hueles a ajo,
es tu lengua maldición blasfema.

Nunca te he querido, no eres gema
ni zafiro, no tienes desparpajo,
y tu piel... poco más que un colgajo;
no eres musa para un poema.

Cada vez que te veo, me asustas,
que seas infeliz me importa un bledo,
bailar contigo es puro incordio.

Mil veces te diré que no me gustas,
pero vivir sin ti, tampoco puedo,
¡ay!, ya no sé si te amo o te o(r)dio.

-(r)- Licencia poética por exigencias de la rima, que es ‘mu’ esclava la ‘jodía’.

(Para Ananda, que me dió la idea de este soneto)

sábado 18 de abril de 2009

Irene

(Relato)

No sé por qué escribo estas palabras, no lo sé; tal vez para descargarme de una culpa que no admito, o tal vez para hacerme recordar que fue real, que no fue el sueño tantas veces deseado pero siempre incumplido.

Lo de ayer ya sé que nunca se volverá a repetir.

- “Lo que hicimos fue una locura, una temeridad; me caso dentro de una semana. Por favor, que nunca se entere de esto Joaquín”- me dijiste tú, Irene, cerrando la puerta cuando marché. Por mí nunca lo sabrá; él también es mi mejor amigo, los dos lo sois.

¿Locura, Irene? ¿Acaso es locura este torpe temblor de mis manos al escribir estas palabras? ¿Es locura habernos amado brutal y tiernamente por vez primera? ¿Es locura quererte, lo es acaso decírtelo después de tener oculto este sentimiento tanto tiempo? ¿Es locura sentir tus manos en mi sexo, lo es sentir las mías recorriendo ardorosamente tu hermoso cuerpo? ¿Qué clase de locura son los apasionados besos que nos dimos? ¿Y es locura sentir lo que sentimos?

Que no teníamos que haberlo hecho, ya lo sé, pero pasó, y no me arrepiento, ni me pienso arrepentir jamás. Puede ser que hubiésemos bebido más de la cuenta, puede ser que de otra forma nunca hubiera sucedido nada; quizás nunca me hubiera atrevido a decirte lo que realmente sentía por ti, Irene, después de tanto tiempo de amistad.

Durante la cena en aquel restaurante todo fueron risas “antes de casarme tengo que hacer algo irreverente”, y más risas, “calla, que te vas a arrepentir”, y no dejábamos de reír. Luego regresamos caminando y no sé cuántas tonterías nos dijimos hasta llegar a tu apartamento. Cuando te iba a despedir me dijiste, sube un rato, y yo subí.

No sé cómo nos miramos; no sé de qué manera, tontamente, te besé; no sé por qué no me rechazaste, y aquello fue la perdición. Entre mirada y mirada, una caricia, y luego dos, más tarde tres... Te desabroché el vestido, y tú a mi el pantalón, y a la vez que la ropa perdimos la conciencia, la razón y hasta el por qué; y mis manos en tus pechos, y las tuyas en mi piel. Tu cuerpo y el mío ¡desnudos! como nunca lo hubiera imaginado, y sin embargo, tantas veces lo soñé. Nuestros sexos frente a frente, cómo buscaron esa noche el placer.

Dentro de seis días iré a tu boda y nuevamente cruzaremos las miradas, y mis ojos serán dos trozos de cristal; te daré un par de besos, que no serán los de ayer, y un mar de frías lágrimas se deslizará por mis venas, y mis manos en tus manos, qué distintas las de ayer.

Estudiando en la universidad nos conocimos los tres; yo entonces no te amaba, pero el roce de los años algo hizo cambiar en mí. Nunca te lo dije, por supuesto, para entonces tú ya amabas a Joaquín, yo solamente era la sombra de los dos, siempre presente, pero eso... siempre en la sombra.

Aún me resuenan las palabras que ayer me dirigió antes de marcharnos a cenar sin él:
No bebáis mucho que el alcohol es muy traicionero. Ah y por favor, cuídamela que dentro de siete días me la llevo al altar. ¿Me harás ese favor, amiga Sonia? Y que disfrutéis de la despedida de soltera”.
.
.

martes 14 de abril de 2009

La oración que rezo cada día


Eres en el campo una flor furtiva,
en el mar suave ola, suave brisa,
un volcán que arde sin ninguna prisa,
tienes tú el fuego que más me aviva.

Eres la cadena que ata mis manos,
y la prisión de mi eterna condena;
eres tú quien me aleja de la pena,
y tú quien me hunde en los pantanos.

Eres mi locura, mi mayor deseo,
eres la mirada invisible y cierta,
eres la pasión que en mí se despierta.

Eres, en fin, la diosa en quien yo creo,
eres tentación y melancolía,
eres la oración que rezo cada día.

(Imagen: P.Picasso)

lunes 6 de abril de 2009

(XI) Javier Bardem

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Antes que anochezca no habrá nada,
ni pasión, ni espanto, ni locura,
no habrá llanto ni habrá amargura
antes que anochezca tu mirada.

Mas cuando despierta la alborada
en los días contados de ternura,
en el mar de tus ojos, mi ventura
navega hasta hallar la piel amada.

Cuando sale el sol y boca a boca
amanecen los cuerpos tan dispuestos:
ni es cuerdo el amor, ni la pasión loca.

Tú, mar adentro, yo, ola pujante,
abrazados, invisibles y prestos:

sedientos de placer por un instante.
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Hasta aquí llega la serie de sonetos cinematográficos.
Gracias por vuestras visitas.
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(X) Victoria Abril

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Yendo hacia ti por camino seguro,
te encuentro en la noche más hermosa,
esposa y amante, sirena y diosa,
a solas contigo en el cielo oscuro.

A solas contigo en el cielo oscuro,
llamando a tus puertas más preciosas:
entre las piernas, jazmines y rosas
mezclan sus hojas trepando el muro.

Tan mal me acostumbraste a tus placeres
que si faltas un día, ya te añoro:
mis ojos no entienden de otras mujeres.

Y te digo ahora, sin más decoro,
que siempre has sido, serás y eres
mi muchacha de las bragas de oro.

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domingo 5 de abril de 2009

(IX) Leonor Watling

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Más allá del deseo y sus confines,
en la espalda de Dios, perdido y solo,
abatido como Ulises por Eolo,
deseando acampar en tus jardines.

En tu cuerpo, que es tu todo y mi nada,
en mi vida sin mí, en tu belleza,
gritaré alegre ¡adiós tristeza!
cuando entre y salga en tu morada.

Quiero mudar mi alma a tu ciudad,
explorar tu piel y el firmamento,
recorrerte sin prisas ni maldad.

En la ciudad de horizontes cercanos
son de mar, de espuma, de sol y viento
los jardines colgantes de tus manos.

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Próximas sesiones:
X.- Victoria Abril
XI.- Javier Bardem

(VIII) Luchino Visconti

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Acógeme en tus brazos de repente,
en tu cuerpo que huele y sabe a rosa,
que quiero yo aguantar la suave losa
de tu abrazo tierno mas inocente.

Desnuda ya mi cuerpo lentamente,
no seas tímida, obsesión hermosa,
y con tus alas, tibia mariposa,
condúceme a tu sexo incandescente.

Bellísima luz en las noches blancas
que dibuja tu cuerpo en pleno cielo:
bronceado, desnudo, en flor, en celo.

En los bajos fondos dos almas francas
enlazan sus cuerpos junto a la hoguera:

la tierra tiembla cuando el cielo espera.
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Próximas sesiones:
IX.- Leonor Watling
X.- Victoria Abril
XI.- Javier Bardem